5 Razones por las que puedes no estar obteniendo resultados en el Gym

Cambiar tu estilo de vida, mejorando tus hábitos alimenticios y aumentando la frecuencia en la que realizas actividad física, resulta ser una tarea que requiere de mucha disciplina y constancia. Y a veces cumples todos los pasos para ponerte en forma, pero a pesar de todo esto, sigues sin bajar de peso. No te desesperes, tal vez sólo tengas que hacer unos ligeros ajustes para que los resultados comiencen a aparecer y tu motivación no decaiga. Para ayudarte en esta misión, Andrezza Bueno, líder regional de Smart Fit Perú, te deje algunos detalles que tienes que tomar en cuenta para no tirar la toalla:

  1. Cero comparaciones: cada cuerpo es distinto y tu no eres la excepción, evalúa tus avances de manera individual.
  2. No a las rutinas estancadas: realizar pequeños cambios en tus repeticiones o pesos pueden ayudarte a ver cambios físicos. Solo necesitas manifestarle a tu instructor tus dudas sobre el entrenamiento y evaluar periódicamente que rutina es la que mejor te funciona.
  1. Sentir dolor es normal: en un inicio, ejercitarte te provocará un leve dolor, no te detengas por ello; tu cuerpo necesita esforzarse para provocar crecimiento muscular y que comience a manifestarse cambios significativos. Siempre conversa con tu instructor para que este monitoree tu estado y sepa determinar tus límites.
  1. Peso idóneo: Revisa cual es el peso idóneo para ti, si tienes un peso al inferior al que realmente necesitas, tus músculos no trabajaran adecuadamente. En el caso que estés cargando mucho peso, seguramente no cumplirás tus rutinas y además estarás expuesto a las lesiones.
  1. Antojitos sin permiso: Si realmente quieres lograr tus objetivos en el tiempo acordado es importante que cuides las calorías que consumes en todo momento, no rompas tu dieta. Igualmente, tu nutricionista puede indicarte que gustitos te puedes dar sin que esto implique retroceso.

Para la experta, hay diversos factores que pueden provocar ese retraso, pero sobre todo debes tener presente que cada cuerpo es diferente y sus cambios se manifiestan de distinta manera. Después de saber todo esto, toma ese segundo aire y continúa con más ímpetu lo que ya has iniciado, haz los cambios que consideres necesarios y verás cómo los resultados cambiarán a tu favor.

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