Campeonato Nacional de Triatlón 2017 – Una crónica de Mabeli Tamayo

Ha de ser lindo hacer un Triatlón completo, alguna vez lo pensé, no me había pasado pero sabía que sería lindo. Pues hoy puedo decir que lo lindo YA ES REAL.

Me gradué como Triatleta este pasado domingo 10 de Diciembre, gran día para recordar, no solo porque participé de mi primer Triatlón completo, sino de lograr vencer mis miedos y nadar en aguas abiertas. Mi querido gris mar peruano!

Como cada año, la Federación Peruana de Triatlón lleva a cabo el Campeonato Nacional de Triatlón, en donde se realizan dos tipos de distancias: La Olímpica (1,500m en natación, 40k de bicicleta y 10k de running) y la Sprint (750m natación, 20k de bicicleta, 5k de running). Ambas distancias en el distrito de Chorrillos, Playa Agua dulce.

Mi participación sería en la distancia Sprint, cuyo inicio para la apertura de zona de recepción de bicicletas, control y marcaje sería desde 5:30am. Ya se veía llegar a muchos triatletas acompañados de tus familiares, quienes gustosos esperaban a orillas del mar. Literalmente me sentía con los nervios a tope! No era de esperar que por largos ratos mi mirada solo se basaba a dos cosas: el mar y su oleaje.

El inicio de la competencia se daría 7:30am, había tiempo relax para calmarse y dejar todo listo dentro del box (las cosas que usarás al salir del mar en T1 y las de running en T2). Aquí tienes que estar bien concentrado, solo basta que te olvides una cosita y tu competencia podría estancarse.

Cosas que callamos los que entrenamos para hacer un Triatlón: Vaselina o aceite de bebé. Definitivamente soportar largas horas en bici o ponerte el wetsuit sin previamente embadurnarte  de vaselina en zonas localizadas, esto podría no ser lindo de recordar!

Pude observar a los participantes que desde tempranas horas ya tenían el wetsuit puesto, solo atiné a alistarme rapidito y salir al punto de partida. Con algunos de mi Team Iron Warriors ya habíamos coordinado entrar al mar para “aclimatar el cuerpo al frío que nos esperaba”. Poco antes de dar inicio a la competencia y gracias al Presidente de la Federación Deportiva de Triatlón, Rodrigo León Prado, se realizó un minuto de silencio en memoria de nuestro gran Victor Guerra, Ironman, triatleta, a quien siempre tendremos guardado en nuestros corazones.

Arrancó la competencia, todos los participantes corriendo mar adentro. Yo racionalmente con humildad me fui al final de todos, por cautela mas que todo, ya sabía lo que me esperaría. Corriendo hacia el mar recordaba las entradas y salidas del mar que ya había realizado en mis entrenamientos con el Team. También recordé aquella vez que mientras estaba nadando en Playa Pescadores, divisé un Lobo Marino talla XL, lo cual me hizo nadar a paso Salvaje!

Brazadas van, brazadas vienen, llegamos a la primera boya (si, “llegamos” en plural). No me encontraba sola, estaba participando con mi partner de entrenamiento, quien en cada brazada que realizaba, él estaba allí. Habíamos estado entrenando 2 semanas completas de solo natación, ya que esa era mi debilidad. GRACIAS JULITO, jamás dudaste de mi capacidad de alcanzar este objetivo.

La velocidad en la que nadaba no fue era un problema para mi, el tema se complicó cuando tenía a un competidor adelante que no me dejaba pasar con facilidad, traté de esquivarlo pero volvía a alcanzarme y a cerrarme. Segunda boya y el cuerpo seguía fresco! Mi partner siempre cauteloso observando mis brazadas.

Llegó los últimos 200 metros, desde ya, se podía oir las barritas de la gente, entre ellas, mi madre y mi primo, quien esta vez solo era expectador ya que una aventura le estaría esperando en la Travesia 5.5k San Lorenzo-La Punta.

Cuando salí del mar, la sensación de logro ya estaba alcanzado! El ciclismo y el running serían los más manejables por ser mi pan de cada día en los entrenamientos en Lima y fuera de ella.

Demoré un poco al salir del T1, quizá sorprendida del tiempo que había realizado en natación y no me pude concentrar del todo para alistarme super rápido y empezar la bici.

Pasé la línea de monte y todo volvió a ser conocido para mí, a lo Fito Paez “a rodar a rodar mi vida”… todo bien hasta que llegué a la subida de Huaylas, ahí pensé y dije uy faltan 3 vueltas más! Ni modo, había que seguir y seguía con el… “a rodar a rodar mi vida”. La ruta estaba buena, a excepción de los ojos de gato en cada cierto tramo de la pista. El temor de todo ciclista, pasar por algún tipo de bache y que te baje la llanta.

Un amigo tuvo la mala suerte de reventar su llanta con un chinche que encontró en plena ruta! En un Triatlón todo puede suceder, son 3 disciplinas que tenemos que aprender a manejar. No podemos bloquearnos si algo llega a ocurrir, solo queda buscar una solución instantánea y a seguir (si es que es controlable, y si no lo es, pues con una gran sonrisa dar un paso al lado, como lo hizo mi compañero).

Llegué al T2, siempre mentalizando seguir las reglas de dejar la bici y luego sacarme el casco, todo previamente repasado metros atrás. Empezó lo mío, el running! No tenía pensado acelerar el paso, pude controlarlo a un ritmo moderable de 5:45min/km.

Momento de cruzar la meta, con mi partner al lado y con banderola en mano, me convertí de Maratonista a Triatleta! Así cerramos este año 2017, una misma Mabe, un mismo noble corazón, una gran sonrisa para todos y  un por siempre: VICTOR GUERRA, you are an IRONMAN, siempre serás recordado 1981-2017.

Mabeli Tamayo
Mabeli Tamayo
Pacer de Nike Run Club NRC

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