Choquequirao Project

Como bien sentenció Gustavo Lora, Choquequirao es un Machu Picchu ÍNTIMO, aquí el silencio es tan valioso como las ruinas que descansan a 3035 msnm. Aquí no hay turistas, aquí solo hay viajeros. Aquí el cielo aplasta los corazones de los que se atrevieron a descubrirla.

Es medianoche en Cusco y la minivan nos espera, 4 h de viaje aprox. hasta Cachora [2800 msnm] y 4 trekmates viviremos durante 4 d la experiencia de conectar Choquequirao con Machu Picchu. Somos luciérnagas rodando desde el Mirador de Capuliyoc, cargamos 8 k en la espalda y una inconmensurable emoción en el pecho.  El cañón del Apurímac con el amanecer dispara su primera postal, es como si estuvieras en caída libre hacia el río Apurímac, pero la playa Rosalina [1550 msnm] te detiene. No puedes seguir, sin antes tomar un buen desayuno y sentirte enano.

[Nota sugerida: Crónica Misti Sky Race.]

09:15 a.m. Cruzamos el puente colgante, nos recibe Cuzco con un zigzag frondoso, todo lo que rueda vuelve a trepar. El sol nos persigue, en cada curva, una pausa. Se busca la sombra, el agua escasea, se insiste en ser inmortales. Marampata [2800 msnm] se convirtió en un paraíso, alcanzarlo significó, arañar las puertas de Choquequirao. Chicha de Jora, Arroz con Huevo y mucho descanso. Estamos a una hora del objetivo, Carlos Mispireta recordaba que hace 20 años atrás, este pueblo era una pampa, hoy hay extranjeros que acampan y arrieros que aligeran la carga.

Es la segunda vez que vuelo a Cusco y no será la última vez que me orine de miedo, turbulencia tras turbulencia, aterrizamos en el Velasco Astete. En el hostal nos cuentan que tuvimos suerte, varios aviones pegaron la vuelta a Lima por lluvia, maldita lluvia dije, no sabía lo que me esperaba.

Un cartel azul indica Choqˈkiraw, de ese aviso hasta la primera piedra de la ciudadela, ingresas a un túnel en el tiempo. Unos enormes andenes te dan la bienvenida, parece una tierra de gigantes y vaya que lo fueron. Me aproximo a la plaza absorbiendo la energía de sus paredes con las manos, una vez en medio, me quedo sin palabras y me sobran las piernas. Voy a paso firme hasta su mirador y desde allí se abre otra conexión, puedes hacer un 360° y creer que el cielo es tuyo. Bajamos corriendo y Alex Salas con GoPro en ristre convierte ese momento en eternidad.

A nadie le gusta desprenderse de sus joyas, despedirnos de esta, no fue la excepción. Nos restan tres días para llegar a Machu Picchu, esta noche acampamos en rio Blanco. Toca descender, nos agarra la noche, se esconde la luna llena, se pierde el rastro para cruzar el río. En su lecho se duerme, se intenta, los rayos no presagian nada bueno, la lluvia cae con maldad. Sleepings y vivacs no son rivales, al final fuimos derrotados por el cansancio. Pero después de la tormenta, viene ese niño con el alba y te enseña el camino, en donde hubieses podido dormir mejor y menos mojado.

Resumir 35K de viaje en una hoja de Word es bastante mezquino, sin embargo, espero que este egoísmo de registros sirva para que tú escribas tu propia historia. Machu Picchu es otra historia, que en 2808 caracteres quizás pueda ser contado, o ya no tanto, si es que has dado el primer paso.

Agradecimientos

Gracias Club Andino Piruw por la invitación y a Agua Mineral Socosani por el patrocinio.


Peter M Trujillo
Runner Convicto & Blogger Confeso
Facebook: Peter M Trujillo
Instagram: @PeterMTrujillo
Twitter: @PeterMTrujillo

Conductor de #DeportesDePM en https://www.facebook.com/radiorunningperu/

Comentarios

comments

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *