Cuerdas y [Dis] cuerdos – Por Peter M Trujillo

¡Alo! MEVO, cómo te va, ¡Qué carajos es un RopeTrip? Con una ignorancia directamente proporcional con la fascinación que me causaría descubrir en qué consistía, empieza este hallazgo deportivo resultado de un post en Facebook y unas Fiestas Patrias estáticas.

Llego a la Plaza Camacho y me encuentro con la habitación de Spiderman, el hall del centro comercial era una telaraña de cuerdas y arneses. Clones de Peter Parker pendían de un hilo, la base de esta disciplina es estar lo más lejos del suelo, la técnica se aplica en el aire. Si has visto alguna vez, a gente trabajar en lo alto de un edificio, colgado de una cuerda y sostenido por tus oraciones, esas mismas personas han convertido esa labor industrial en un deporte.

Una de las pruebas era, trasladar a un supuesto herido en una camilla, de un extremo del hall al otro, todos los equipos se conformaban de tres hombres. Solo el equipo brasileño AXIS, a la postre, vencedor del torneo. Tenía en sus filas a una mujer, contaba también, con quien fuera ganador de la prueba individual. El trabajo en conjunto, era presionado por un cronómetro.

El nerviosismo que Tiago Nunez, vencedor del #Petzl RopeTrip 2017, mostraba en la cabina de Radio Running por no poderse comunicar en español, era semejante al que sentí el 29 de Julio, al no entender cuál era la finalidad de cada prueba ni cómo se llamaba cada elemento para su fin.

Al día siguiente del torneo, la emoción me hizo llegar más temprano que los organizadores [dos mil albricias a MON VERTICAL]. A la final llegaron el team de Curitiba y el equipo peruano SIN LÍMITES, una de las pruebas más bravas, radicaba en elevar cada uno, dos de las letras que componían la marca PETZL [auspiciador del evento] cada letra pesaba 50 kg. Dos desde el piso tiraban de la cuerda para subir el enorme encargo y el otro, piloteaba y engarzaba la letra a la pared más alta del recinto. Existía penalidad si la letra no se elevaba limpiamente hasta su objetivo.

Otra prueba que me sorprendió, pero en estilo individual, era el armar un polipasto [vocablo que ya agregué a mi diccionario] léase, unas poleas, pero con los ojos vendados. Era increíble la rapidez con tenían listo el aparejo, pese a no visualizarlo. Yo ni siquiera, puedo atarme los cordones de las zapatillas con luz LED y en modo temblor.

¿Una cerveza vendría bien no MEVO? Y cuando giramos para ir en su búsqueda, ella apareció en nuestras manos, Augusto Sánchez, fotógrafo brasileño, nos evitó el trámite y se desprendió de sus latas celosamente guardadas en su mochila. ¡Salud! Se escuchó decir más de una vez.

Debo confesar que si no han entendido de lo que les he escrito, los entiendo, yo tampoco entendí mucho de lo que he escrito. Mi humilde sugerencia  es que entren a YouTube y busquen videos de RopeTrip, les aseguro que van a quedar enganchados como yo. Pero mucho mejor, es que si alguna vez, escuchas de un torneo o exhibición, asistas y difundas. Créeme que todo el esfuerzo que he visto desplegado, será recompensado con tu apoyo. Mientras tanto, voy a empezar a practicar, porque eso de creerse Spiderman a los tres años y descender sin cuerdas, desde el techo de un edifico de tres pisos, fue muy peligroso y tuve mucha suerte, pero esa historia merece otra crónica.

Peter Eme Trujillo

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