Río Rimac: Génesis y Evangelio

A los siete años mi familia se mudó a un edificio de tres pisos en el Rímac y desde su techo hubo dos cosas que me llamaron la atención, uno es que había más allá de los cerros que amurallaban mi horizonte y el otro es de dónde viene ese río que siempre amenazaba mi casa.

33 años después, me encuentro con una laguna verde y lejana, y un nevado herido e inalcanzable. Luego de caminar 7 u 8 km, y unos 4700 m y algo más de altitud [lo precioso opaca lo preciso]. He llegado a resolver esas dos interrogantes que de niño me atormentaban. Estoy en el origen del Río Rímac, cuatro horas de trekking y tres en una VAN, previa pernoctada en San Mateo, más dos en una cúster y una en un colectivo. Si en 24 horas pretendes matar dos curiosidades de un tiro, tienes que estar dispuesto a morir por ellas.

La Represa de Yuracmayo es el punto de partida de esta caminata y el final de una trocha ingobernable, que padecimos los trekmates de la VAN y peor aún, si padeciste de insomnio en San Mateo, además de salir más temprano que de costumbre [3am], llegué más tarde que nunca [10pm] cortesía de Carlos Huaringa. En esta laguna artificial que abastece de agua a la insaciable Lima, iniciamos la travesía, con frío, pero con luz natural. Basta seguir el cauce del rio, para qué, incluso un tipo desorientado como yo, pueda llegar a su destino, pero hoy como en otras salidas, estamos guiados por Dick López  y por el Club Andino Piruw, garantía de que esta aventura será imborrable.

Las primeras en darnos la bienvenida son las vizcachas, una horda de ellas pueblan el margen derecho, hacia la izquierda del valle, caballos salvajes se aproximan curiosos de nuestros harapos, más adelante se avistan huashuas, que según cuentan, traen buena suerte. Y debió ser, porque el sol aparece furibundo, marcando las curvas del rio y rebotando en las paredes de caliza de este valle de flores margaritas. Los bofedales empiezan a emerger en el camino, las miradas se empiezan a empequeñecer con los nevados, vicuñas furtivas se logran distinguir, un cóndor mezquino no permite ser registrado. La morrena intenta impedir nuestro paso, la altura hace sentir su severidad y los senderos se multiplican para confundir al extraño, que por quince minutos o una eternidad, desea ser génesis y evangelio.  

Y está allí, luego de sortear montañas y romper el horizonte conocido por mi infancia, está ahí, la fuente de mis temores y el fruto de tanto arrojo. La Laguna Rinconada luce bella, verdosa, con rubores color tierra. El Nevado Paca viste imponente, pese a nuestra negligencia, brilla y abraza. Nos hemos infiltrado en la postal que nadie debe recordar, porque este lugar, debe quedar apacible. El deshielo se filtra por la laguna para acrecentar el rio y este atraer a demás  riachuelos, y cuesta abajo llenar la quebrada para satisfacer una sed, que quizá no merecemos.

Ahora se abren nuevas preguntas, una de ellas es cuando volveré a hundirme en sus aguas de la emoción y otra es, si el tiempo no ahogará estas ganas por regresar, antes que días oscuros se aproximen.

Un agradecimiento al Club Andino Piruw. Búscalos en https://www.facebook.com/piruw/

Peter Eme Trujillo

11140330_421779478002819_7979332798191943430_nFacebook: Peter M Trujillo

Fan Page: Pace & Love

Twitter: @PeterMTrujillo

Comentarios

comments

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *