Chanchamayo Green Trail [Verde Infinito]

Cada selva es un bosque, pero no todos los bosques son selva. Si quieres trailear en el bosque mientras el lobo no está, en la selva, no es de una bestia de lo que te debes de preocupar. Es su belleza la que te puede matar, un paso en falso y corres el riesgo de morir embelesado.

Pablo Salazar me advierte que vamos dos kilómetros apenas de los 25K que compartiríamos, avanzar hasta aquí ha sido, emular a Indiana Jones y escuchar a Tarzán. Léase, abrirse camino en la espesura de la selva y toparse con los alaridos de un voluntario del Ejército Peruano. Una cuerda cuesta abajo genera congestión e impericia entre los corredores, obstáculo bien asistido por los soldados y los runmates involucrados. 4K me alerta mi insospechado partner de ruta, en plena subida  a un tobogán de árboles y enredaderas, recuerdo aquel entreno en el que lo conocí.

[Nota sugerida: Andes Race 2018 en Modo Ice.]

Un Pachacámac sumergida en lodo y una cerveza servida de barril serian una grata coincidencia. Pablito, ropetriper por excelencia y trail runner por afición, sorteó con destreza las lomas embetunadas de barro y no se me hubiera ocurrido mejor compañía para una amenaza de lluvia.

El agua de coco en el avituallamiento [9K] marcó la diferencia entre la vida y la suerte. El sendero forestal hace respetar su existencia, siéntete afortunado de salir intacto. La hojarasca húmeda te  hace medir cada zancada y zancudos amparados en el anonimato, gracias al coro de pájaros y demás rastreros, envilecen tu piel de ardor. El sol reclama sus dominios, vano fue escuchar a un mototaxista pronosticar el tiempo, más no repetir a Pablito indicar que andábamos por el kilómetro 5, 6, 7, 8, 9 y en el párrafo más extenso, el 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, etc.

No he venido por el podio, tampoco un top ten, cruzamos juntos la meta Pablito. Puedo soportar llegar último e incluso oírte enumerar cada kilómetro, solo ruega que no se haya acabado la cerveza. Porque ahí si vas a seguir contando kilómetros, hasta conseguirme una en la jungla.

Erase los 1600 msnm y solo alcanzo a perderme en esta frondosa vegetación, toca todo bajada, una trocha carrozable en su integridad y que la gravedad haga su chamba. Sin embargo, Pablito no venía bien y pese a su insistencia de que me echara a volar, continúe con él. Es cuando la ruta se pone más sabrosa, se hunden las zapatillas en cada río, las fotos tienen mejor encuadre y la cuerda con la que te vuelves a enfrentar para subir, es tan solo una anécdota. Un vaso de cocona de una piadosa moradora, es el culmen de una experiencia increíble y exuberantemente repetible.

El Fundo San José nos recibe, tal cual nos despidió, con harta camaradería, como aquel verano de este año después de una faena trailera, mi roadmate y yo celebramos la llegada, la fraternidad y la chacota. Chanchamayo Green Trail promete mucho, en una tierra prometida para los aventureros.


Peter M Trujillo
Runner Convicto & Blogger Confeso
Facebook: Peter M Trujillo
Instagram: @PeterMTrujillo
Twitter: @PeterMTrujillo

Conductor de #DeportesDePM en https://www.facebook.com/radiorunningperu/

Comentarios

comments

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *