Cómo ha influenciado el deporte en mi vida – Por Carlos Zuñiga

El deporte siempre ha estado en mi vida, desde muy niño. Mis papás no me dieron opción a no hacer deporte (el que sea, porque eso sí, era mi decisión elegir el que me gustara más) y para ello me metían a innumerables academias y actividades extracurriculares (no sólo de deporte eh, sino también de oratoria, liderazgo, arte, teatro, arqueología, baile, banda de música, pastoral, etc) durante el colegio. Como digo, era tan obligatorio el hacer deporte, como el ir al colegio mismo. Lo veían tan útil como aprender matemáticas o historia. Además ellos mismos eran buenos ejemplos de disciplina para mí.
Mi padre, también médico, siempre iba al gimnasio del club, practicaba surf, golf y hasta en casa cuando yo era bien pequeño, recuerdo que entrenábamos juntos haciendo planchas, abdominales, saltos, etc. Mi madre, por su lado, era bailarina de ballet hasta grande. También le representaba incontables horas de práctica y perfeccionamiento para sus presentaciones, tanto en el Studio como en la casa ( y sí, también me hacía practicar pasos y estiramientos con ella a veces!).
Mi primer amor deportivo fue definitivamente el basketball. A pesar de ser chato, resulté ser bueno a nivel nacional, ya que pude representar a la Selección y a distintos Clubes de la Liga Superior durante varios años. Me hizo ingresar a la Universidad como deportista calificado, conocer gente muy chévere, lugares/experiencias nuevas y sobretodo y muy importante: la sensación de pertenencia a un equipo y trabajar en conjunto con otros. Me enseñó a siempre organizar mi día incluyendo el tiempo para mi rutina diaria e infaltable de entrenamiento (entrenar era como lavarme los dientes, estudiar, dormir…) y mis papás veían que yo era capaz de cumplir con todos mis compromisos y que el estar tan “ocupado” me gustaba y me hacía feliz. Recuerdo que hubo meses en que entrenaba hasta tres veces al día! -ya no sé cómo me daría el cuerpo ahora para eso-

La carrera de Medicina Humana era muy exigente en todo sentido, motivo por el cual, durante la universidad, paulatinamente, fui disminuyendo el ritmo considerablemente a mis sesiones de entrenamientos durante los años (especialmente en el último año del Internado), inclusive hasta fallé a mi equipo en partidos importantes y eso me frustraba mucho, pero tuve que priorizar mi educación. Seguía entrenando pero ya no en el nivel de un seleccionado. Luego de terminar la carrera, vino un año de Servicio Rural, que es obligatorio en Perú e inmediatamente de eso, ingresé como Oficial a la Marina de Guerra y a mi Especialidad de Gineco-Obstetricia. Creo que el ser deportista me ayudó sobremanera a destacar durante los meses que duró la difícil preparación física del Adoctrinamiento Militar en la Escuela Naval y a posteriores cursos militares que llevé como el de Paracaidismo de Combate en la Fuerza de Operaciones Especiales (FOES)

Durante mi segundo año de la especialidad de Gineco-Obstetricia conocí el CrossFit y me enganché por completo. Resultó perfecto para mis tiempos, mi estilo de vida en el entorno naval de ese momento, y hasta competitivamente resultó positivo y me enviciaba de esa sensación de ganar, no sólo competencias, sino habilidades, fuerza, velocidad… ganar y lograr algo nuevo cada día. El entrenar me daba más energía para mis post-guardias en el hospital, fuerza para subir y bajar escaleras y moverme por todo el Centro Médico Naval (que es enorme!) y estudiar los cursos del post-grado en la Universidad, las endorfinas liberadas en mi cuerpo me hacían atender las consultas con mejor ánimo y empatía, siento que el ejercicio de alguna forma mejoraba mi precisión y destreza para operar o atender partos. Es decir, creo que definitivamente me ayudó de alguna forma a ser también un mejor doctor 

También el ganar campeonatos de CrossFit fue una de las razones por la que me convocaron para trabajar en un programa de televisión tipo reality, en el que las pruebas físicas eran bastante más exigentes que lo que el público percibe a través de la pantalla de sus teles, por lo que debías ser bastante atlético para afrontarlas (fue muy divertido ese tiempo y esa experiencia).

En mi ámbito más personal y familiar, el deporte me da las ganas/energías necesarias para permitirme disfrutar al máximo de mis momentos libres y poder jugar mucho con mis hijos y atenderlos, bañarlos, llevarlos al nido, natación, football, ballet, etc J,  cumplir con mi esposa en las distintas actividades que tenemos, disfrutar juntos, salir con amigos, viajar, comer rico (darnos algunos o varios gustitos fuera-de-la-dieta sin culpa porque sé que los quemaré después con el training!) .

Así que, de momento, puedo afirmar que el deporte me sigue influenciando positivamente en todos los aspectos de mi vida, ya que fuera de darme satisfacciones deportivas constantemente, me hace funcionar mejor en mi aspecto familiar, interpersonal, profesional, social, porque llevo conmigo esa “competitividad” que el deporte da, para vencerme a mí mismo diariamente en todo momento y situaciones que se me presenten. Quiero pensar que puedo ser mejor todos los días de mi vida y en todo lo que hago: con mi familia, con mis amigos, en mi trabajo, con mis pacientes, en mis relaciones interpersonales, en mis estudios… y por supuesto en el CrossFit.


Carlos Zuñiga – CAZU
Atleta de Crossfit
Médico
Oficial de la Marina de Guerra del Perú
Instagram: @cazuoficial

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