Como viví el Campeonato Mundial de OCR – Por Diego Gonzales-Orbegoso

Hace aproximadamente 3 años, probé por primera vez lo que era una Carrera de Obstáculos, conocidas mundialmente como OCR, las siglas en inglés para Obstacle Course Racing, y desde ese momento quede enganchado. El OCR es un deporte relativamente nuevo en el Perú, pero que a nivel mundial tiene casi 20 años de existencia con carreras que congregan multitudes de atletas de todo nivel, desde atletas profesionales, en las categorías Elite, que se dedican a este deporte a tiempo completo, hasta corredores entusiastas que participan de manera recreativa dentro de las categorías abiertas. Algunas de las carreras más importantes son la Spartan Race, Tough Mudder, Strong Viking, y a nivel local el Inka Challenge.

Diego Gonzales-Orbegoso

En el 2017, tuve la suerte de poder clasificar y competir en el Campeonato Mundial de OCR, el único campeonato independiente de este deporte,  el cual reúne a los mejores corredores del mundo tanto de la categoría Elite/Pro, como en las categorías de Age Group, o grupos por edades. Junto con otros 2 apasionados del OCR, mi hermano Sebastián y Guido Van Hemerlyck, armamos nuestras maletas y viajamos hasta Blue Mountains, en Ontario, Canadá, convirtiéndonos en la primera delegación peruana en participar en el campeonato más importante del OCR, junto a participantes de más de 60 países,  los pioneros por así decirlo, de un deporte que  crece a pasos agigantados en el mundo, pero que en nuestro país recién se está haciendo conocido.

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En aquella oportunidad llegamos sin muchas expectativas, sin saber con qué nos íbamos a encontrar en cuanto al nivel de corredores y  la exigencia de los obstáculos, y no temo en admitir, que nos encontramos con algo que no esperábamos enfrentar. Pasamos de competir en las pocas carreras locales que tenemos, o una que otra carrera internacional, a estar codo a codo con los mejores atletas de OCR que hay en la actualidad, provenientes de países en donde tienen carreras de OCR casi todos los fines de semana, y enfrentarnos a kilómetros de kilómetros de colinas, barro, piedras, agua y los obstáculos más técnicos y complicados que el mundo del OCR tiene para ofrecer, en otras palabras, un real bautizo de fuego.

Este año pude clasificar por segundo año consecutivo, también en Age Group, y con mucha ilusión por la experiencia en la edición pasada, arme maletas y  viaje hasta Brentwood, Reino Unido, una pequeña ciudad inglesa, ubicada a una hora de Londres, el pasado mes de octubre, a enfrentarnos con la carrera más desafiante que el OCR tiene para ofrecer.  Pasamos de ser un delegación de 3 personas, con mi hermano Sebastián y Guido regresando también por segunda vez, a un grupo de 15 atletas nacionales , lo que demuestra el crecimiento que este deporte viene teniendo en nuestro país, sobre todo ahora que el Inka Challenge, la carrera local más importante, también es válida para clasificar al Mundial.

El mundial se divide en 3 días de competencia, el primer día es una carrera corta, o Short Course, de 3km y 30 obstáculos. El segundo día es la carrera principal, o Standard Course, 15 kilómetros, que fueron 17 en realidad,  lleno de barro, agua congelada y obstáculos inacabables, 100 para ser más exactos. El tercer día es una posta por equipos de 3 corredores que se dividen las etapas según su especialidad: velocidad, fuerza y técnica. En esta ocasión decidí no participar en la carrera corta del primer día y concentrarme en la carrera central del segundo día, y en las postas por equipo,  a diferencia del año anterior en donde competí en las 3 pruebas.

Una vez que llegamos a Brentwood pude sentir nuevamente el gran ambiente de confraternidad que se vive en este deporte, desde el momento que llegas a registrarte y a recoger tu Kit, estas rodeado por atletas que viven el OCR con la misma pasión que tú, que han hecho el mismo sacrificio para llegar hasta ahí y que están listos para dejar la piel en cada metro de la carrera, es una sensación indescriptible, flota en el aire un respeto y camaradería únicos en el deporte, sin poses, sin prejuicios, alucinante.

Mi plan de carrera era claro, correr a un paso consistente sin parar, atacar los obstáculos de manera eficiente, buscando guardar físico para los últimos kilómetros que siempre son los más duros, y cuidarme las manos para evitar que se me abran por la fricción que se genera en los obstáculos de grip, estaba cargado con geles de energía para evitar los calambres y obtener un impulso cuando más lo necesite, en otras palabras, me prepare de la mejor manera posible, con el objetivo de terminar entero y con mi pulsera, con la que empiezas la carrera, y la que pierdes en caso no puedas superar alguno de los obstáculos, los cuales puedes repetir las veces que necesites.

La carrera fue durísima de principio a fin, los organizadores  decidieron compensar la falta de altimetría colocando 100 obstáculos, sí..100, muchos de los cuales incluían fango, agua helada y obstáculos tipo Carry tales como bolsas de arena de 20 kilos cada una, troncos de 30 kilos, baldes con piedras de 25 kilos, o arrastrar cadenas de 30 kilos a través de huecos y montículos de barro, todo diseñado para sacarte de tu zona de confort y ponerte a prueba tanto mental como físicamente, a esto había que sumarle los casi 17 KM que había que recorrer entre bosques, matorrales, o pequeños ríos de agua helada, una real batalla. Los pasamanos, conocidos como Multirigs, fueron los obstáculos estrella, este tipo de obstáculos de suspensión en donde predomina la fuerza de grip son siempre los que hacen sufrir a los corredores y los que terminan quedándose con la mayor cantidad de las valiosas pulseras con las que empezamos las carrera.

En mi caso, fue uno de estos multirigs, el que me hizo sufrir intentando pasarlo por más de 30 minutos, hasta que mis dos manos se abrieron por la fricción y mis antebrazos dejaron de responder, mi orgullo me decía que siga intentando, pero la experiencia y la cabeza fría me llevaron a entregar mi pulsera, era el obstáculo número 57,  faltaba casi la mitad de obstáculos por pasar, tenía que mantener la calma.  En ese momento todas las horas de entrenamiento jugaron un papel clave, reacomode mi estrategia y seguí para adelante, siempre con el objetivo principal de disfrutar cada metro y saber que el logro más importante era estar ahí, corriendo con los mejores del mundo, sin importar lo que pasara hasta cruzar la meta.  Pude pasar todos los obstáculos restantes, es decir 99 de 100, lo que me dejo con una sensación de triunfo porque tengo claro que hay factores externos que uno no controla y que hay que saber aceptar y superar, de eso se trata el OCR y de eso se trata la Vida. Con las manos en esas condiciones, y con toda la pena del mundo, me tuve que bajar de la carrera de postas por equipo del día siguiente.

La organización de la carrera fue impecable, con suficientes jueces en cada obstáculo para llevar un control adecuado, perfectamente bien señalada para evitar pérdidas o cortes de camino, con suficientes carriles en cada obstáculo para minimizar cuellos de botella y respetando los horarios de partida de cada categoría. De igual manera las reglas generales de la carrera fueron publicadas con días de anticipación para que cada participante pueda estudiarlas y tener todo claro. En paralelo a la carrera los organizadores armaron diferentes  zonas en donde los corredores y espectadores podían sentarse para comer algo, o ver lo que ofrecían en los stands de los auspiciadores, a pocos metros de varios obstáculos, lo que generaba un ambiente con mucha energía ya que no dejaban de alentar a cada corredor que pasaba por ahí. La zona de camerinos y guardarropa también estuvo muy bien organizada, con espacios amplios para evitar colas, inclusive había duchas con agua caliente lo que fue una muy agradable sorpresa.

De esta manera concluyó mi participación en el Campeonato Mundial de OCR, dejándome recuerdos imborrables llenos de aprendizaje, porque en el OCR o se gana o se aprende, nunca se pierde. El 2019 se viene lleno de novedades para este deporte en nuestro país, y estoy seguro que cada vez seremos más peruanos lo que participaremos año a año de este campeonato, tenemos el potencial y las ganas para ser protagonistas, depende de nosotros!

 

Diego Gonzales-Orbegoso
Instagram: @DieselOCR

Diego Gonzales-Orbegoso es administrador del portal de IG y FB OCR Peru, canal dedicado a la difusión del OCR en el Peru y la Region. Es competidor amateur de OCR,  papa de 2 hijos y entusiasta del entrenamiento funcional. Ha participado en 18  carreras de OCR a nivel local como internacional, tanto en las categoría Elite como en Age Group, siendo parte del primer grupo de atletas peruanos en participar del Campeonato Mundial de OCR en el 2017.

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