En busca de la cumbre – Precuela 1

¿Ustedes son arqueólogos? No, le respondí a la señora que arreaba a su burro con la leña a cuestas. Vamos a Masac, agregué. Deberían conocer Marcash, está aquicito nomás. La sola mención de esa frase, me sugiere dudar de la exactitud de sus coordenadas.

Con este diálogo se inicia la aclimatación en las Ruinas de Masac, siete aspirantes a montañistas dirigidos por MEVO y convocados por The North Face, demostraríamos que no existe altitud ni distancia que nos excluya de la meta mayor. EN BUSCA DE LA CUMBRE, es una iniciativa que rinde honor al mantra de la marca, Never Stop Exploring. Dónde, cómo y cuándo, son respuestas que se absolverán en las siguientes crónicas.

El Cristo Blanco, es el ícono religioso de San Mateo, se supone que después de abrirnos sus brazos se abriría un camino hacia Marcash, nunca lo vimos, tocaba retomar el objetivo inicial, moraleja, “el aquicito nomás” no existe, sólo existe las ganas de hacer más duro los retos. Es entonces que emprendimos el camino por La Orejita de Dumbo, bautizado espontáneamente por nosotros, luego de recorrer más de 2K y un desnivel aproximado de 300 m de la ruta oficial. Barro, tranqueras, hielo, acueductos, cactos, estancias, encontramos a nuestro paso, todo ello recompensado por unas panorámicas del pueblo, el Río Rímac y el Ferrocarril Central.

¿Y qué necesitas para tu viaje de hoy? Me pregunta Carlos Truyenque. Asistí un día antes a las instalaciones de Mon Vertical, sólo con el interés de conocer más sobre el RopeTrip. Y antes de que conteste, el Buff Anton Kupricka y unos detallazos de Petzl, se hicieron de esta aventura.

Llegamos hasta el camino original, cansados, pero contentos. Términos como collado, arista, cota, vaguada y otros etecés, son ahora parte de mi vocabulario TREK. Nos espera una trepada empinada de estrecho acceso, sin embargo, la voluntad de alcanzar esas ruinas ubicadas a 3600 msnm anda inquebrantable. La ruta en broma me decía Marcial Cuzcano, se parece a la que atravesó La Comunidad de Anillo en la trilogía, y no se equivocaba. Incluso una pirámide de roca como cortada por un diamante, nos recibía cual umbral hacia Masac.

Y allí estaban las chullpas y todo lo que el hombre no pudo destruir, el paisaje era impresionante, podías hacer un 360 y observar todo el valle, Matucana se distingue en el horizonte. Nos merecíamos un buen descanso y una extensa tertulia, agua de una cascada cerca y compartir comida. Masac queda capturada, no sólo para un selfie, sino para ser fin y principio. El final de este desafío y el inicio de un sueño, el grupo es sólido como los cimientos del que nos ponemos de pie, es hora de regresar. La bajada será intensa y aún nos espera mañana, una jornada más. Nuestro resto físico registraría 24K y 2500 m de desnivel acumulado. 10 horas para que aprendan no sólo tu nombre, sino también de qué estas hecho.

¿Hijo, vamos a recoger leña del monte? Me decía mi madre, hace 30 años atrás, en una distancia semejante a la que hoy describo. Mi negación de ese entonces, es una paradoja que mi madre actualmente define como locura y que yo no logro entender por qué me lo perdí.


Peter M Trujillo
Runner Convicto & Blogger Confeso
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