Half Marathon Des Sables – Beduinos en Paracas

En el Half Marathon Des Sables una huella en la arena no distingue nacionalidad [25 países de los 5 continentes] ni sexo [28% mujeres de un total de 350 participantes], es un rastro en el desierto que te aproxima a una historia, una historia que te será contada en 110 kilómetros y 4 días. 

[Nota sugerida: Chanchamayo Green Trail y su verde infinito.]

Etapa 1 [26.5K] Una duna de 250m de verticalidad se traga bastones y piernas, luego de unos 10K bastantes frescos por el litoral y de un duchazo con los 2.5L de agua permitida por cada Punto de Control [PC]. La duna es un serpentín tan amarillo [WAA por doquier] como el sol que cincela sombras abatidas. Superado el impasse, a seguir subiendo [+7K/+400m] por un terreno que golpea al caminar, metodología aplicada en toda la carrera. Alcanzado el PC2 solo resta descender para completar el loop y agradecer el cruzar la meta con la mochila antitécnica entera, 14k, no cabía ni un alfiler.

Día 0 Buscama y portatropas hasta la playa Barlovento [vivac]. Equipaje de mano fuera y check in a tu equipo de autoabastecimiento. Entrega de dorsales, SPOT y 5L de agua para hoy y mañana. Carpas del Team SPOT rodeando la fogata, almuerzo y cena buffet. Nervios que no dejan dormir, Sueñas que todo se cae a pedazos.

Etapa 2 [67.6K] Los vientos Paracas viajan hasta 80km/h, agitan los gastados cuerpos desde el 30K. Se recortó la ruta 10K por mal clima, esto es el viento del delito. Esta vez se partió en sentido inverso, de sur a norte, el loop se asemeja a una bota, que patea el pecho por aproximarse al océano. Llevo 5k menos y dos agujeros bien grandes en las zapatillas. Somos beduinos, una tribu refugiada en el PC. La duna hostil de la Etapa 1 se convierte en un tobogán de selfies y satisfacción. Nos queda toda la costa para hacer amigos, cruzar la línea juntos y esperar de noche, hasta al último corredor.

Día de Descanso La última Coca Cola del desierto, nunca fue tan literal. 48°C bajo la sombra, propiciaba piedad. Bañarse en calzoncillos y lavar ropa en el mar, una actitud. Cerrar ampollas y abrir mensajes, inventar platillos e inventariar lo inútil. Ansiedad porque caiga la noche y deshabitar las tiendas amarillas al amanecer.

Etapa 3 [22,1K] Se inicia el éxodo a las 5:30am, se adelanta dos horas la partida a diferencia de las anteriores. Pese al menor peso en la espalda, el sleeping es un lastre. Bordeamos Morro Quemado ganando altura por la arena suelta y ya cuesta abajo, entre sus curvas, este me abandonaría. No me percato hasta pisar el llano, reporto su perdida. Toca ser empujado por la brisa y por un soundtrack que arrastra hacia el norte. Cyril Gauthier te espera medalla en ristre y los SPOTmates con cerveza a boca de jarro. La meta mayor fue el menor de los problemas, la mayor de las metas fue no echar de menos mi cama. Hoy puedo confesar que odio acampar y que detesto el verano, hoy debo agradecer a Alfredo Terrazas y a Spot Latinoamérica por la invitación y el post HMDS. Al #TeamSPOT [Ivan Canturín. Rolo Cama. Alex Grau. Fernando Mayanga] y a Diego Espinoza por su apoyo en esta aventura, una aventura que ya está descontando los días para los 250K.


Peter M Trujillo
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