Rupac y la ruta inesperada

La última vez que visité Huaral, recuerdo que fue para una fiesta patronal en su campiña, 10 años a. C. [léase antes de Correr]. Hoy regreso a conocer su sierra, hoy mi mochila ha cambiado la petaca de ron por una botella de electrolitos y el cigarrillo por una barra de cereal.

¿Qué hace un payaso vendiendo globos en la calle a las 3am de un domingo? Se lee chistoso, pero me lo crucé camino al punto de extracción en Lima. ¿Qué hace que cuatro trailmates decidan hacer 24K de ascenso hasta unas ruinas, bajo 38°C y a una semana del Andes Race? NO, no es chistoso. La invitación vía Whatsapp literalmente decía: Vamos a ir a paso TREK y sólo serán 20K, falso con doble F. Partimos del arco de Mataca [1500 msnm], desvío de la carretera que te lleva a Cerro de Pasco, en los adentros de Huaral apenas al sol se mostraba tímido. Éramos cuatro runners trepando una trocha carrozable y un crew en una 4X4 cuidándonos las espaldas. Dos del grupo se dispararon a paso TRAIL y yo me quedé con Jorge Tuya a paso ¿Qué MIER…hago acá? El trayecto fue largo y empinado [14K], un ascenso en zigzag hasta llegar a La Florida [2400 msnm], un selfie en la plaza y pagar un peaje al dolor.

Palta Hass, tostada en su punto y café pasado. Huaral nos recibía muy bien, Yonathan se lucía como anfitrión. Fue su casa, punto de avituallamiento y preludio para una siesta en el auto.

Llegar a Las Pampas [3000 msnm] significaría un límite vertical, 5K desde La Florida y 19K sumando. Un camino empedrado y rodeado de ramales, lo convierten en un peregrinaje a la tortura. Dos eucaliptos serian el umbral para llegar a nuestro destino, sí los veo y confirmo mi teoría, de nunca hacer caso a una referencia paisajística. Mis rodillas piden clemencia y el cielo supongo, no entiende español. El calor se muestra despiadado y  el pueblo bastante lejos. Empiezo a creer que algo estoy pagando y en eso aparece Otto en la 4X4 como señal de que no estábamos tan distantes, sólo lo suficientemente cansados, para aplicar una pausa.

Una cerveza negra aplacaría todas las culpas, se pide nos guarden truchas y la bodega nos fía los líquidos necesarios. Un cartel consigna que nos resta 6K para Rupac [3500 msnm], ya no creo en señales. No sé qué me dolió más, si la subida interminable hacía las ruinas o que los peruanos no acabamos de entender, la importancia de cuidar nuestro patrimonio. No existía en cada paso, roca o cascada, desechos con que no tropezara. La ruta dura en su desnivel, te vuelve un desecho más, pero no por eso te olvidas de recoger tus pedazos  y continuar.

Mejor panorama se vio al llegar, las chullpas se erigen como un fortín. Un tacho para reciclar y un baño biodegradable, apunta a que no todo está perdido, salvo nosotros que tenemos que regresar a castigar los cuádriceps, en un descenso de 6K, si queremos llegar a almorzar. Hasta aquí hay 2200 m de D+ [Desnivel Positivo], aquí hemos coincidido con una familia preocupada por el turismo y el desarrollo de Huaral. Una foto es el augurio de un evento mayor y la agenda para una entrevista a la primera raqueta nacional. Michele es el primero en volar, yo me quedo al final, noto que mis zapatillas tienen una herida de guerra y que es peligroso correr.

De regreso un turista me pregunta cuánto falta, no sé si mentir, veo que guarda la cáscara de su mandarina en un canguro, y considero que es un hombre al que vale la pena mentir. No falta nada le dije, presumo que me debe odiar, mientras tanto yo busco más gente como él.


Peter M Trujillo
Runner Convicto & Blogger Confeso
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Conductor de #DeportesDePM 

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