Una noche de Radio sin tu partner

El director advierte nos falta un minuto para acabar el programa, esa noche cumplíamos un año de reunirnos todos los lunes, así nuestras diferencias no lo quisieran. Un minuto para celebrar y un minuto para que mi partner diga… Hasta aquí te acompaño. Él ignora que lo sé, no se percató que después de 52 lunes, uno ya sospecha si vino de buen humor o si le vino la menstruación laboral. Sobre todo si te llama para recordarte que hoy es el aniversario de Zona Deportiva y que después nos vamos por unas cervezas [Tú, chico fit, las alarmas se encienden].

Un lunes de hace 365 días, recibí una llamada de Pablo, emocionado porque había hecho un piloto para una radio on-line, lo felicito y le auguré muchos éxitos, de hecho ya el destino le sonreía con su magazín RAW, donde yo colaboraba con mi columna de entrevistas. Pero ahora también me propone que participe con él de esta nueva aventura, en mi resaca no pude distinguir si era joda o no había medido las consecuencias de sus actos. Le dije que no jugará con mis sentimientos, el hablar por una hora en vivo, nunca estuvo en mis planes, pero Pablo tiene ese talento para levantarte la moral y hacerte creer que tú eres capaz de todo.

Salimos a comprar las cervezas junto con el director y pese a que era un día para festejar, no era una noche como hubiese querido despedir a mi partner. Mientras él y Alberto conversaban, me imaginé un programa sólo para los dos, reviviendo cada pericia por aparentar que lo teníamos todo bajo control, pero lamentablemente no se iba a dar. Ya con las botellas abiertas y el correspondiente salud, Pablo anunciaría que se retiraría por un nuevo proyecto, mi director registró cara de asombro, yo le dije lo que creo hasta hoy, tus alas están abiertas, nadie te las puede cortar, y en vez de brindar por el aniversario del programa, se bebió porque a nuestro partner vitalicio el destino, le vuelva a sonreír hasta comerse las orejas.

Un jueves por la noche pisé por primera vez la cabina de Radio Running, ya conocía al otro dueño, Claudio. Él grabarÍa nuestro piloto, llegué con Pablo e hicimos un pequeño guion de como estructurar el programa, anduve nervioso e inseguro, podré ser yo, y si no funciona. Mi partner me llevaba una hora de distancia, confieso que se desenvolvió mejor, lo secundé en todo y por momentos sólo suscribía lo que afirmaba. Ya para el segundo bloque la empatía, dio pase a la información, él siempre formal, yo, pues yo. Y así nació una fórmula que se repitió, por los lunes de los lunes, hasta hoy. El director anuncia que quedó, no va a haber más simulacros, fluyó y bastaba ese experimento para que se cuelgue en  la red. Por fin… acabó.

Camino a  casa voy acompañado de Pablo, me cuenta de esos nuevos proyectos, de todo lo que esto cambiará su vida. No hago más que decirle, que le va ir muy bien, pero por dentro me pregunto y qué hago ahora. Muchos creen que tener un programo propio, es un peldaño más, les cuento que se equivocaron de escalera. Cuando haces match con alguien que soporta tus tonterías en vivo, el estar solo conduciendo, es cómo manejar un tándem sin ocupante detrás. Te voy a extrañar partner, lo repito y lo repetiré 52 lunes más, el programa es tuyo, así cambié de nombre, así tu silla lo ocupe otro conductor. Tú siempre serás bienvenido, yo siempre seré tu invitado. Éxitos a perpetuidad Pablo Ulloa, te lo mereces, eso y todo lo que esté en tu radar.

Peter Eme Trujillo

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