Vuelta al Huascarán MTB Epic 2018: La Crónica

A comienzos de 2017 escuché que se iba a realizar la primera edición de la “Vuelta al Huascarán MTB epic”, la idea me parecía genial y muy desafiante pero no estaba dentro de mis planes para ese año. En la planificación de mi temporada 2018 había escogido algunas carreras de MTB y sobre todo de largo kilometraje para sumar horas que necesitaría en mi entrenamiento de cara a las próximas competencias de Ultra trail. Ni bien me enteré de la segunda edición del evento quería formar parte de él y vivir esa experiencia, al plan se sumaron José Juan, Julio, Oscar y Humberto; tentados por el desafío que significaba dar la vuelta a la montaña tropical más alta del mundo.

[Sugerido: Calendario de competencias 2018.]

Revisando los mapas del recorrido teníamos dos etapas: La primera, pintaba ser la etapa más dura por tener dos subidas las cuales las conocía corriendo (Abra portachuelo y abra Pupash) y la segunda parecía ser más asequible por tener una sola subida (abra punta olímpica). El primer día comenzamos partiendo desde la laguna Keushu, con un clima ideal para mi gusto; despejado y fresco. En la ruta teníamos algunos sectores planos antes de enfrentar la primera subida, recorriendo la quebrada Llanganuco y con las vistas maravillosas de nevados como el Pisco, Huascarán y Chopicalqui. Días antes de la competencia había tenido un problema con la llanta delantera de mi bicicleta la cual se desinflaba lentamente, al parecer el sello del aro no estaba bien puesto. A mitad de la subida a Portachuelo, mi llanta estaba con la mitad de aire, no habías que pensar mucho y procedí a repararla, quitar el líquido del tubeless, sacar una cámara y enllantar para poder seguir trepando quizás con una presión inadecuada para el terreno, pero dejaba avanzar. Por suerte me alcanzó José Juan quien me ayudo con la reparación para seguir pedaleando hasta coronar Portachuelo (punto más alto de la etapa 1), luego vendría un descenso por trocha y chaquinanis (single tracks técnicos) que nos llevaría hasta Yanama donde iniciaría la segunda subida antes de llegar al campamento. Antes de llegar a Yanama siento que una piedra salta y corta mi llanta trasera desinflándola por completo y haciendo un hueco de unos 3-4 cm era momento de parar y volver a reparar. Oscar me pasa y me deja una cámara ya que la mía la había usado en la llanta delantera. José Juan me alcanza nuevamente y se queda conmigo descansando un poco y ayudándome nuevamente a solucionar el problema lo antes posible. Ya un poco más tranquilos salimos en dirección a los últimos kilómetros atravesando un hermoso bosque de pinos donde el atardecer nos cogería en la última subida previa al último descenso.

Al final llegamos a la meta luego de un largo día de mucho esfuerzo y aprendizaje, tocaría descansar y dejar todo listo para la segunda etapa. El campamento nos esperaba con un almuerzo, para recuperar energías, una máquina de café y capuchino, carpas de masajes y un taller mecánico para nuestras engreídas, felizmente no necesite de estos dos últimos servicios, salvo el respectivo lavado y engrase de mi bicicleta. Aprovechamos las últimas horas de luz para bañarnos y compartir experiencias con los ciclistas que estaban en el campamento hasta la hora de la cena que nuevamente reunió a todos los involucrados en el evento para las indicaciones de la siguiente etapa e informarnos los tiempos de los líderes de la carrera.

El segundo día sería la etapa más larga y al parecer un poco más rápida por la cantidad de asfalto que había. Nos despertamos muy temprano, para desayunar y alistar nuestro equipo. Salimos sin muchas pretensiones luego de un primer día exigente, la idea era sólo llegar al asfalto y empezar a pedalear cuesta arriba hasta la punta olímpica. La verdad me sentía muy bien al llegar al asfalto, pude pasar quizás unos 6 o 8 participantes en este tramo, pero el bloqueo de la suspensión no estaba funcionando bien, así que sólo quedaba aceptar lo que teníamos y mentalizarnos en llegar al túnel de la punta olímpica. En las últimas curvas me pasan algunos ciclistas, no fue de mi preocupación ya que andaba concentrando en la larga bajada que se venía. Antes de pasar el túnel pare pues era momento de ponerse el cortaviento. Teníamos un poco de granizo y viento helado por lo cual bajar abrigado sería fundamental. El túnel se hizo eterno, un poco más de 1km a 4700 m.s.n.m totalmente a oscuras nos llevaría al otro lado de la Cordillera donde además se encontraba el punto de avituallamiento donde sería momento de recargar un poco de agua y comer algo al paso para seguir con el descenso. Luego de varios swtichsbacks por una empinada carretera llegamos al llano donde había que hacer una parada técnica para bajar la presión de mis neumáticos para el resto del recorrido. Luego de la experiencia del primer día volteamos la página y el segundo día sería otra historia, esto me ayudó a tener un poco más de confianza en los senderos y arriesgar un poco más para sentir esa adrenalina que tantos nos gusta. Entrando al pueblo de Carhuaz, una sensación de satisfacción y alivio inunda mi ser, a medida que me acerco a la meta veo un gran arco que dice “Descubre la grandeza en ti..”, pienso en la frase y creo tiene mucha razón, sigo avanzado cruzo la meta, estoy cansado y feliz de culminar este gran reto, me quedo en la meta a esperar a mis amigos por que la Vuelta al Huascarán lo pude realizar solo,  gracias a mis amigos que me ayudaron en la ruta, el primero en llegar es óscar con José juan y después julio. El reto está cumplido, más adelante la directora del evento nos recibe con nuestras medallas de finalistas.

Como organizador de eventos deportivos puedo afirmar que los participantes se dan cuanta cuando el organizador es un deportista porque sabe las necesidades y expectativas que los competidores tenemos; la ruta muy bien marcada, la logística muy buena desde la partida hasta la meta incluyendo los puntos de hidratación y el campamento. Los eventos que se realizan en varias etapas permiten a las participantes convivir y compartir no solo con tu equipo, también con el resto de atletas participantes, sin duda la vuelta al Huascarán es un evento que volveré a repetir dentro de mi calendario de competencias. Lo suficientemente dura para que la experiencia vivida se mantenga fresca por varias semanas y que el recuerdo nos haga volver a revivir todos estos momentos de competencia, aprendizaje y camaradería en la VH 2018.


Andrés Olivera Scollo
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